16/9/14

Dear Diary 2

"Niño de nueve años sentado en el pasto observando el cielo, junto a él tiene un peluche gastado"



Querido diario:
He echo algo muy malo. Me escape. Mami y papi se enfurecerán aunque creo que no se dieron cuenta. estaban muy ocupados gritándose el uno al otro. Nunca se dan cuenta de mi presencia hasta que uno de ellos se va y el que se queda en la habitación me mira fijamente y luego me prepara algo de comer o me atiende. Me dan miedo. Tengo miedo de que mami un día me golpee por sus ataques de rabias o de que papi se vaya de casa, como hace siempre, solo que esta vez no regrese nunca mas.
He tomado mi lonchera favorita y a Teddy, a Teddy no le gusta quedarse solo en casa, no podía abandonarlo ahí, es mi mejor amigo, no me importa que ya se le estén saliendo los hilos, Teddy es mi amigo desde que nací y nunca me a abandonado. Salí por la puerta del jardín y después corrí todo lo que mis cortas piernitas me permitieron. Papa dice que soy baja para mi edad, mis piernas son muy cortas pero igual logre correr hasta llegar al parque, aunque solo quede a dos cuadras de mi casa.
El cespe estaba un poco húmedo pero no me importo, Teddy y yo nos sentamos igual sobre el. En este momento estamos mirando hacia el cielo, aunque yo bajo la mirada de vez en cuando para poder ver lo que escribo, que bueno que a ti no te importa mi caligrafía, Nani, mi amiga, siempre me ha dicho que mi letra es ilegible.
El cielo esta muy bonito, lleno de nubes y estrellas, no hay nadie mas en el parque salvo Teddy y yo. Me gusta ver la luna, me recuerda a los buenos tiempos, cuando Mami, Papi, Teddy y yo solíamos salir a acampar a las afueras de la ciudad, después de cada cena nos acostábamos en la grama para ver las estrellas, pero yo solo veía la luna. La luna siempre fue mi favorita porque raramente estaba sola, era como si las estrellas fueran su familia.
En aquellos días yo tampoco estaba sola, pero ahora...
Queridito diario, le pediré un deseo a la luna. Espera un momento, no me tardo.
La pequeña niña cerro sus ojitos mientras pedía un deseo. 
-¡Abby!- se escucho una voz.
La pequeña se dio la vuelta al oír su nombre, y se encontró con sus padres, quienes ya no peleaban sino que tenían los rostros bañados de preocupación, corriendo hacia ella. Abby tomo rápidamente su lápiz de princesas y garabateo felizmente ,y con una gran sonrisa en su rostro, en su diario.
¡Se me cumplió, diario! ¡La luna me cumplió mi deseo!

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