25/6/15

Sara - Capitulo 12


Tomo el collar de Sara que había caído junto a mi ropa cuando salvé a Derek del lago hace varias horas.  Esta oscuro, pues ya son mas de las 8 de la noche. Después de haber bebido el delicioso chocolate que Derek preparó, vine aquí recordando que había dejado toda mi ropa y el collar de Sara a la orilla del lago.

Derek vino a acompañarme, insistió en hacerlo ignorando mis protestas, esta sentado a mi lado, no ha abierto la boca desde que llegamos. Me siento a la orilla del lago y empiezo a doblar mi ropa en una pequeña pila, mientras espero que Derek diga lo que sea en lo que ha estado pensando desde que llegamos aquí.

Él se sienta a mi lado y mira el lago por un momento, antes de rodear mis hombros con su brazo y acercarme a él.

-No logro entenderte, Clara.- Suelta por fin.

-¿Qué quieres decir?- Le pregunto, apartándome solo lo suficiente para poder mirar sus ojos, a la luz de la luna se ven azul oscuro con unos muy pequeños puntos verdes en los bordes.

-No entiendo porqué insistes en venir aquí, donde…-Su voz se desvanece.

-Donde Sara murió- Termino por él, y me alejo de su lado.


-Aun no me has dicho por qué viniste aquí esta tarde, ni por que estabas nadando en esa agua tan helada…ni si quiera yo mismo puedo explicar como termine yo en el agua.

-¿Por qué ya no me llamas mas Rubos? Desde pequeños solías llamarme así, y de un momento a otro dejaste de hacerlo. – Pregunto en lugar de responder sus preguntas.

Él me mira sorprendido por mi cambio de tema pero después vuelve a desviar la mirada hacia el lago. Después de unos minutos pienso que no va a responder mi pregunta, y cuando tomo mi ropa en mis brazos dispuesta a levantarme e irme, él responde con la mirada fija en el agua.

- Sara era mi mejor amiga. – Su voz es apenas un susurro,  y su mirada se pierde mas allá de las profundidades del lago, absorto en sus pensamientos. – Cuando mi madre era su niñera, y tu mamá  traía a Sara a mi casa,  nosotros solíamos pasar el tiempo juntos; jugábamos a las atrapadas, a las escondidas, nos contábamos tontos secretos de niños, veíamos películas de terror a escondidas de mi madre, y planeábamos misiones “secretas” para robar galletas de la alacena sin que mamá se enterara. Un día hasta conseguimos hacernos con un paquete entero de gomitas, utilizando plumas atadas en nuestras cabezas imaginando que éramos indios. – Él sonríe ante el recuerdo, pero su sonrisa dura solo un segundo. Me mira por un momento antes de desviar la mirada de nuevo hacia el agua. – Sara sabía que tú me gustabas, una vez me dijo que lo descubrió porque siempre solía ponerme nervioso en tu presencia.

-Nunca me dijo nada al respecto.- Digo con un hilo de voz.

-Es porque era una buena amiga, nunca contaría un secreto al menos que tuviera mi consentimiento, era demasiado leal. – Toma una respiración profunda antes de continuar. – El día en que Sara murió yo no estaba en casa porque tenia práctica de béisbol, mayormente siempre que ella iba a mi casa yo me hallaba allí, y esa fue la única vez que me encontraba ausente. Pero por lo visto solo faltó una vez para que todo se saliera de control. Si yo hubiera estado allí…

-Derek – Lo detuve, entendiendo hacia donde iban sus pensamientos. – No puedes culparte.

-No lo hago. – Me miró directamente mientras sus ojos se tornaban más oscuros. – No puedo cambiar el hecho de no haber estado allí cuando pasó. Ella era como una niña pequeña; bastaba con quitarle los ojos por un segundo para que se metiera en problemas, pero aun así yo no podía dejar de tenerle cariño, era imposible evitarlo – Sonrió con tristeza- La muy traviesa se te metía bajo la piel.

-El día de tu cumpleaños, mientras te buscaba por toda la casa, entré a tu habitación a ver si estabas allí, cuando vi que no estabas me dispuse a irme pero entonces vi que algo brilló bajo tu cama y quise ver de que se trataba – Me dirigió una mirada de disculpa por haber entrado a mi habitación sin permiso, y luego continuó- Resultaba ser un portaretrato con una foto tuya con Sara, por su apariencia, creo que fue el mismo año que ella murió. Y en ese momento, verlas a las dos juntas, solo…fue demasiado. Eran tan idénticas…

Eso es cierto, cuando éramos pequeñas incluso mi madre no lograba distinguirnos.

-Y entonces, unos minutos después te encuentro inconsciente bajo el agua, con los labios azules y la piel tan blanca como él papel. – El horror se refleja en sus ojos- Imaginar perderte a ti, justo del mismo modo que Sara, ahogada, sin una gota de vida…

-Pero estoy aquí…

-Casi mueres, Clara, si no hubiera sido por mí estarías muerta. No sé que fue lo que me impulsó a buscarte en la piscina. Pero ahí estaba la gemela idéntica de la chica que una vez fue mi mejor amiga, muriendo de la misma forma que ella, y el mismo día. Y sé que no hay ninguna relación en ello, pero llamarte Rubos solo me hace recordar a esa pequeña niña que tenia los mismos hermosos ojos violetas llenos de vida, y que ya no esta.- Termina, mientras acaricia mi sien, mirándome directamente a los ojos.

-Lamento que mi apariencia te cause tanto dolor. – Susurro al tiempo que aprieto mi ropa contra mi pecho, me levanto, y me alejo caminando.

-Clara, no estas entendiendo…

-Derek, soy yo la que se ve todos los días al espejo y observa la apariencia que pudo tener su hermana gemela si no hubiera sido asesinada.- Suelto sin pensarlo. Dándome cuenta demasiado tarde que planteé la muerte de Sara como un homicidio. Pero ya que lo he dicho, planeo seguir con ello ¿Por qué no decírselo a Derek? Él podría ayudarme a averiguar quien fue. – Fue asesinada, Derek, no fue algo accidental. Tengo que averiguar quien le hizo eso, y hacerle pagar.

-¿Qué? La muerte de Sara fue accidental, Clara, tenemos que aceptarlo y seguir adelante. Sara esta en un lugar mejor ahora, en paz.- Me tomó de la mano y me dirigió una mirada compasiva.

Odio que me mire así, porque detrás de la compasión veo como la lastima se abre camino.

-Lo dice el chico que dejó de usar un simple apodo solo porque le recuerda a alguien muerto.- Escupo, alejándome de su toque. Y entonces rompo a correr.

-¡Clara!- Me llama. Corre detrás de mi, pero  no le permito alcanzarme- ¡Clara!

Llego a mi auto y lo abro justo en el momento en que Derek llega a mí.

-¡Clara, debes dejarla ir! Ya han pasado varios años, Sara necesita descansar en paz.

Me subo al auto y lo enciendo.

-Exactamente. Yo la ayudaré a que finalmente pueda descansar.- Digo, antes de pisar el acelerador, y salir de allí lo más rápido posible.

Él no lo entiende. No puedo dejar a Sara sola. Ya le fallé una vez, debo ayudarla al menos en esto.

Mientras cruzo para tomar la carretera que me llevará a casa, distingo una figura en la oscuridad y escondida entre los árboles. No puedo distinguir si es un hombre o una mujer, pero sé a ciencia cierta que me esta observando.

“Se te esta acabando el tiempo” Susurra la voz de Sara junto a mi oreja.


Piso el acelerador a fondo. Y salgo a toda velocidad a mi casa, vestida con la ropa del chico que amo, con la voz de mi hermana muerta susurrándome al oído, y con la mirada de su posible asesino clavada en mí.

4 comentarios:

  1. Hola, participo en la iniciativa de Cadena de comentarios, así que a partir de ahora me vas a ver más por el blog :P muyt buena historia, besos

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  2. Hola! leí un pedacito de la historia y me llamó mucho la atención, cuando tenga un tiempo libre planeo leerlo :D
    Soy del blog http://porlosbigotesdeshakespeare.blogspot.com.ar/
    Ya te estoy siguiendo y me gustaría que también lo hicieras :D
    Saluditos y nos estamos leyendo!

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  3. Me está encantando como se está desarrollando la historia *-*

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  4. Para cuando el siguiente?? Por favor Mar!!!! Necesito saber de una vez qué pasó T^T
    Me encanta esta historia!!!
    Un beso enorme!!

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