13/9/15

Capitulo 16 - Sara


Capitulo 16

Bajé de mi bicicleta al llegar al instituto, y me dirigí a la entrada, encaminándome a la biblioteca. Hoy seria el último día que permanecería abierta, puesto que mañana serian últimos de Noviembre, comenzando las vacaciones de todos los empleados.

Mientras caminaba por el desierto pasillo de casilleros fui más conciente del peso del cuchillo de cocina en mi bolso. Antes de salir de casa lo había guardado allí, no porque pensaba en usarlo, es solo que me hacía sentir más segura.

Apresuré el paso y llegué hasta la puerta de la biblioteca casi corriendo. Me acerqué al mostrador para enseñarle mi carnet estudiantil a la bibliotecaria, pero no había nadie allí. ¿Pero que…?

-¿Lucy?- La llamé, pero nadie apareció.

Miré alrededor pero no había nadie, la biblioteca estaba completamente vacía.

Me incliné sobre el mostrador y tomé una tarjeta del escritorio para encender la computadora.

Me senté en una de la primera fila y metí la tarjeta dentro del CPU para que se encendiera, mientras, saqué el cuchillo de la mochila y lo puse frente al teclado, necesitaba toda la seguridad posible en un espacio “vacío”. Saqué el cuaderno donde había anotado la contraseña y el link para ingresar a la página Web que me había indicado el asesino.


Una vez la computadora se encendió, habría una pestaña e ingresé el link, contuve el aliento al presionar Enter.

La pantalla se volvió negra cuando la página se abrió, el nombre de la misma era “Pequeño ratón”, debajo del nombre se desplegaba un párrafo escrito a color blanco, haciendo contraste con el fondo negro.

Tomé una respiración profunda antes de empezar a leer.

Érase una vez, un caballero de brillante armadura, criado por una muy exigente reina quien le enseñó a darlo todo por el amor, se enamoró perdidamente de una hermosa princesa. Al verla, él quedó eclipsado ante tan maravillosa criatura, y en seguida, se decidió a confesarle su amor. Ella lo rechazó con amabilidad, y con una caricia en su mejilla, se retiró a su castillo. Compungido ante el rechazó, el caballero se retiró al bosque donde cazó cientos de dragones para descargar su tristeza.

Un día, mientras se regodeaba por todos los dragones que había cazado frente a una multitud, vio a su princesa pasar casualmente muy cerca de él, acompañada de un campesino. El caballero curioso y celoso, se acercó sigilosamente a ellos, ocultándose tras un puesto de fruta para que no lo vieran. Horrorizado, fue testigo de cómo el estúpido campesino rechazaba el amor de la princesa, admitiendo que él estaba enamorado de otra mujer, antes de irse y dejar a la bella dama llorando, sola. El caballero se le acercó a su princesa y le limpió las lágrimas, prometiéndole que nunca, jamás, permitiría que nadie la volviera a lastimar, porque él la protegería y haría todo lo que su hermosa princesa quisiera.

¿Pero que demonios? ¿Esto era todo? ¿Si quiera es la historia que el asesino me prometió? El título citaba “pequeño ratón”, por lo que tenía que ser está, pero esto parecía ser sólo un cuento para niños.

Una ventanilla apreció en medio de la pantalla, advirtiéndome que la página cerraría en dos minutos. Recordé que el asesino había mencionado que tendría un tiempo limitado para entrar el la página Web antes de que ésta se cerrara para siempre.

Saqué rápidamente el cuaderno y un lápiz de la mochila, empezando a escribir ferozmente en una página en blanco. Justo cuando terminé de escribir la última línea, la pestaña se cerró.

Solté una exhalación, guardé todo de nuevo dentro de la mochila, saqué la tarjeta del CPU y la dejé de vuelta sobre el escritorio de la bibliotecaria antes de salir apresuradamente de allí.

¿Qué diablos podía significar aquella historia? ¿Se supone que el caballero de brillante armadura era el asesino? Yo diría que más bien es un bufón lunático.

Unas pisadas resuenan por el pasillo detrás de mí. La sensación de deja vu se extiende por todo mi cuerpo, casi congelándome en mitad del pasillo. Casi.

Miro hacia atrás, no hay nadie. Corro. Las pisadas resuenan más cerca, se apresuran detrás de mí.

Corro más rápido, y me acerco a la primera puerta que encuentro, conciente de que me podría alcanzar en cualquier momento. La puerta está cerrada con llave, y rápidamente corro a las siguientes para encontrar que también están cerradas.

Un escalofrío se desliza por mi columna, y me pongo en movimiento, no queriendo pensar el quien se encuentra tras de mí. Corro por el largo pasillo, intentado llegar a la salida del instituto antes de que me atrape.

El asesino me ha dado ya tres pistas, lo que descuenta tres semana para llegar al día en el que me asesinará. Pero desconozco de cuanto tiempo dispongo, por lo que sé, ese día podría ser hoy mismo. En este preciso momento.

Las pisadas se oyen cerca, demasiado cerca. Son fuertes y rápidas.

No pierdo tiempo volteando tras de mí, solo intento acelerar mi ya acelerado paso.

-¡Aléjate de mí!- Grito, expulsando el poco aliento que quedaba en mis pulmones.

Mi corazón late con rapidez, golpeando con fuerza contra mi pecho, mis pulmones demandan oxigeno y mis piernas queman, flanqueando al último minuto.

Abro las puertas de salida, y caigo sobre los cinco escalones, rodando hasta llegar al suelo.

Suelto un siseo cuando el helado viento acaricia los rasguños en mis brazos y manos, mi cabeza palpitando, intento ponerme de pie de nuevo pero unas fuertes manos me toman por los hombros, y suelto un fuerte grito, lanzando puñetazos y patadas.

-¡Clara! ¡Clara! ¡Cálmate, soy sólo yo! – Exclama con preocupación una voz  demasiado familiar.

Aparto los mechones de cabello que caían sobre mis ojos y me encuentro con un azul grisáceo frente a mí.

Derek.

Él está frente a mí, vestido con una chaqueta negra encima de una camiseta gris que hace que el azul cielo de sus ojos adquieran un matiz grisáceo, unos jeans cuelgan de sus caderas, dándole un aspecto muy varonil, los mechones de su cabello oscuro apuntan en diferentes direcciones como si hubiera estado pasando sus manos repetidas veces por él.

Ignoro las inmensas ganas de abrazarlo y lo empujo lejos. El miedo desvaneciéndose para convertirse en una mezcla de alivio y enojo.

-¡Derek! ¿Pero que demonios? ¡Me asustaste como el infierno! – Jadeo, plantando mis doloridas manos en mis rodillas, respirando trabajosamente.

-Si no sabías que era yo ¿Por qué huías? ¿Quién creías que era? – La confusión nubla sus ojos.

Niego con la cabeza dando un paso atrás.

-Nadie. Huía porque estabas persiguiéndome. – Mintiendo a medias, desvío la mirada al cielo nublado.

-Estas mintiendo, siempre puedo notar cuando mientes. ¿Quién creía que era, Clara? – El sujeta mi brazo suavemente, la preocupación regresa a su mirada - ¿Alguien esta asechándote?

Derek me conoce demasiado bien, puede ver a través de mis mentiras, así como vio que lo que le dije ayer por teléfono no lo decía de verdad, así como está viendo en este momento que algo realmente malo está pasándome. Pero tengo que alejarlo, por mucho que me duela debo hacerlo, porque no quiero que a causa mía el asesino vaya tras él también.

Desvío la mirada para que no pueda ver el dolor en ella.

-Sólo déjame en paz. – Murmuro, antes de dirigirme hacia mi bicicleta cojeando levemente.

-No – Lo escucho replicar firmemente antes de volver a sujetarme por el brazo.- No voy a hacer eso.

-¿Por qué? ¿Por qué simplemente no puedes dejarme tranquila de una vez por todas? -  Pregunto frustrada, intentando soltarme de su agarre.

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1 comentario:

  1. Qué bien!!! Me encanta esta historia ^^ Ahora todo parece que se está empezando a cerrar.... aunque me muero por saber quien fue el asesino ^^ Un beso Mar <3<3

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